Todos hemos leído o visto el cuento de Aladin, ese muchacho que frotaba una lampara vieja y resultaba que dentro vivía un genio, este salía y tenía la posibilidad de pedir tres deseos. En esta foto se puede ver una persona que se ha tatuado la lampara por mucho que se frote no tendrá la suerte de que salga un genio para cumplir sus deseos
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